Compré este libro en una gasolinera, me llamó la atención echando un vistazo a un expositor circular de esos que se han puesto de moda en las modernas estaciones de servicio. Un best seller de un autor japonés. Siempre he sospechado que la academia sueca reparte Premios Nobel atendiendo a algún tipo de cupo en el que aparecen ocasionalmente autores orientales que, desde luego, no han pasado a la historia de la literatura, así que con la curiosidad de ver qué tipo de novelas están de moda en el país del sol naciente, decidí adquirirlo.
Sus cuatro millones de ejemplares vendidos en sus 20 años de vida, constituyen un ejemplo evidente de éxito editorial, una novela casi de culto. Algo tendrá el agua cuando la bendicen, así que vamos a ver qué tal.
La experiencia es interesante. En primer lugar me asaltó una sospecha sobre la calidad de la traducción, y las dificultades que intuyo existen para trasladar de manera coherente un texto, salvando las distancias que producen dos idiomas y dos civilizaciones tan diferentes. Una vez superado este tema, me vino a la cabeza un pequeño problema: ¿Será el protagonista (Toru Watanabe) y demás personajes, orientales como Oliver y Benji, o debo solicitar autorización al autor para imaginármelos como occidentales? Lo resolví sobre la marcha.
La novela, no es la típica novela que narra recuerdos sobre la etapa universitaria ni siquiera la habitual turbación amorosa adolescente, ni los triángulos amorosos, nada de eso es lo importante, va mucho más allá. El eterno, manido y recurrente tema del paso a la adolescencia a la madurez constituye la base del relato basado en los recuerdos de Watanabe que se debate entre dos chicas, sus amistades y sus problemas. Le cuesta encontrar su sitio en el mundo. Murakami, el autor, recurre constantemente a la inclusión de iconos culturales occidentales, en el ideario de los protagonistas. Desde la música con los Beatles que da título al libro, pasando por Thomas Mann, Herman Hesse, Conrad o Faulkner en literatura.
Al final, nadie se acuerda del argumento, a quién le importa. Es una excusa para retratar una sociedad juvenil, urbanita y desarrollada, mediante sus protagonistas, en este caso,
la juventud. Es
un libro con cuerpo que traspasa la primera impresión y deja unas sensaciones excelentes. Trasciende su apariencia de novela juvenil y ñoña, con unos personajes y, especialmente, unos diálogos muy bien tratados. ¿Estaremos ante un futuro Premio Nobel de Literatura? |