La figura de Adolfo Suárez despierta interés en la sociedad española, es indudable. Un político a la antigua usanza, seductor, fino y carismático, protagonizó en buena medida un periodo histórico de gran importancia para España: la Transición.
Luis Herrero , actual eurodiputado del PP, periodista de brillante trayectoria y reputación, nos ofrece un libro de recuerdos que atesora sobre la figura de un Adolfo Suárez, íntimo amigo de
la familia. Su amistad deriva de la que mantenía con Fernando Herrero-Tejedor, padre del escritor, y ministro del periodo franquista, su verdadero protector y valedor, al que acompañó en numerosas responsabilidades.
Suárez cumple 75 años hoy, 25 de septiembre de 2007, un aniversario especial, cuya conmemoración es la ocasión elegida para dar luz a unas vivencias interesantes y determinantes en la trayectoria del autor. Herrero es un escritor directo, poco amigo de florituras, pero muy amigo de la claridad y la exposición sincera. Sin adornos pero con precisión, va relatando todos aquellos recuerdos, notas y apuntes derivados de su relación cuasi paterno-filial con el ex presidente desde su infancia.
El libro nos deja buen sabor de boca. Es interesante comprobar cómo la proximidad al poder más que ningún otro factor, desencadena la carrera política. Adolfo Suárez fue un político con ambición desmedida, característica que aceptamos como positiva en la gente que admiramos y la repudiamos en aquellas personas con las que no compartimos afinidades. Supernumerario del Opus Dei, de responsabilidades importantes en el Régimen franquista, tanto como director del RTVE, como Vicesecretario General del Movimiento, la historia ha encumbrado a una figura importante para España. Siempre nos quedaran las dudas, sobre sus responsabilidades, aciertos o fracasos, el poder a la luz que ostentó o a el que se ejerció a la sombra, pero es indudable que Suárez representó el consenso en una época crítica, en la que lo importante era cerrar brechas y heridas y mirar hacia delante. Él lo consiguió con naturalidad. Su infortunio futuro en el terreno personal ha acercado aún más al Suárez humano al cariño y comprensión de la sociedad española, que guarda, en una inmensa mayoría un recuerdo y unas percepciones extraordinarias del mismo.
Se han escuchado algunas voces críticas desde el ámbito familiar de Adolfo respecto a ciertos contenidos del mismo. Creo que lo destacable de este libro no es el detalle de la anécdota, sino el homenaje a la persona y al político, por este orden. El personaje pasará a la historia, como un Presidente que hizo lo que tenía que hacer, trabajó para construir el edificio democrático en un periodo histórico muy delicado, aguantó presiones y amenazas de todo tipo, 23-F incluido, y fue honesto dejando paso cuando la situación lo requería.