Compré este libro en una gasolinera, me llamó la atención echando un vistazo a un expositor circular de esos que se han puesto de moda en las modernas estaciones de servicio. Un best seller de un autor japonés. Siempre he sospechado que la academia sueca reparte Premios Nobel atendiendo a algún tipo de cupo en el que aparecen ocasionalmente autores orientales que, desde luego, no han pasado a la historia de la literatura, así que con la curiosidad de ver qué tipo de novelas están de moda en el país del sol naciente, decidí adquirirlo.
Sus cuatro millones de ejemplares vendidos en sus 20 años de vida, constituyen un ejemplo evidente de éxito editorial, una novela casi de culto. Algo tendrá el agua cuando la bendicen, así que vamos a ver qué tal.
La experiencia es interesante. En primer lugar me asaltó una sospecha sobre la calidad de la traducción, y las dificultades que intuyo existen para trasladar de manera coherente un texto, salvando las distancias que producen dos idiomas y dos civilizaciones tan diferentes. Una vez superado este tema, me vino a la cabeza un pequeño problema: ¿Será el protagonista (Toru Watanabe) y demás personajes, orientales como Oliver y Benji, o debo solicitar autorización al autor para imaginármelos como occidentales? Lo resolví sobre la marcha.
La novela, no es la típica novela que narra recuerdos sobre la etapa universitaria ni siquiera la habitual turbación amorosa adolescente, ni los triángulos amorosos, nada de eso es lo importante, va mucho más allá. El eterno, manido y recurrente tema del paso a la adolescencia a la madurez constituye la base del relato basado en los recuerdos de Watanabe que se debate entre dos chicas, sus amistades y sus problemas. Le cuesta encontrar su sitio en el mundo. Murakami, el autor, recurre constantemente a la inclusión de iconos culturales occidentales, en el ideario de los protagonistas. Desde la música con los Beatles que da título al libro, pasando por Thomas Mann, Herman Hesse, Conrad o Faulkner en literatura.
Al final, nadie se acuerda del argumento, a quién le importa. Es una excusa para retratar una sociedad juvenil, urbanita y desarrollada, mediante sus protagonistas, en este caso,
la juventud. Es
un libro con cuerpo que traspasa la primera impresión y deja unas sensaciones excelentes. Trasciende su apariencia de novela juvenil y ñoña, con unos personajes y, especialmente, unos diálogos muy bien tratados. ¿Estaremos ante un futuro Premio Nobel de Literatura?
La figura de Adolfo Suárez despierta interés en la sociedad española, es indudable. Un político a la antigua usanza, seductor, fino y carismático, protagonizó en buena medida un periodo histórico de gran importancia para España: la Transición.
Luis Herrero , actual eurodiputado del PP, periodista de brillante trayectoria y reputación, nos ofrece un libro de recuerdos que atesora sobre la figura de un Adolfo Suárez, íntimo amigo de
la familia. Su amistad deriva de la que mantenía con Fernando Herrero-Tejedor, padre del escritor, y ministro del periodo franquista, su verdadero protector y valedor, al que acompañó en numerosas responsabilidades.
Suárez cumple 75 años hoy, 25 de septiembre de 2007, un aniversario especial, cuya conmemoración es la ocasión elegida para dar luz a unas vivencias interesantes y determinantes en la trayectoria del autor. Herrero es un escritor directo, poco amigo de florituras, pero muy amigo de la claridad y la exposición sincera. Sin adornos pero con precisión, va relatando todos aquellos recuerdos, notas y apuntes derivados de su relación cuasi paterno-filial con el ex presidente desde su infancia.
El libro nos deja buen sabor de boca. Es interesante comprobar cómo la proximidad al poder más que ningún otro factor, desencadena la carrera política. Adolfo Suárez fue un político con ambición desmedida, característica que aceptamos como positiva en la gente que admiramos y la repudiamos en aquellas personas con las que no compartimos afinidades. Supernumerario del Opus Dei, de responsabilidades importantes en el Régimen franquista, tanto como director del RTVE, como Vicesecretario General del Movimiento, la historia ha encumbrado a una figura importante para España. Siempre nos quedaran las dudas, sobre sus responsabilidades, aciertos o fracasos, el poder a la luz que ostentó o a el que se ejerció a la sombra, pero es indudable que Suárez representó el consenso en una época crítica, en la que lo importante era cerrar brechas y heridas y mirar hacia delante. Él lo consiguió con naturalidad. Su infortunio futuro en el terreno personal ha acercado aún más al Suárez humano al cariño y comprensión de la sociedad española, que guarda, en una inmensa mayoría un recuerdo y unas percepciones extraordinarias del mismo.
Se han escuchado algunas voces críticas desde el ámbito familiar de Adolfo respecto a ciertos contenidos del mismo. Creo que lo destacable de este libro no es el detalle de la anécdota, sino el homenaje a la persona y al político, por este orden. El personaje pasará a la historia, como un Presidente que hizo lo que tenía que hacer, trabajó para construir el edificio democrático en un periodo histórico muy delicado, aguantó presiones y amenazas de todo tipo, 23-F incluido, y fue honesto dejando paso cuando la situación lo requería.
Existe en el mundo una serie de deportistas cuyas fabulosas condiciones trascienden su faceta como profesional e impregnan a la sociedad con algo, no se sabe muy bien qué, pero algo necesario. Kasparov es uno de ellos. Se ha dicho de él que era carismático, que era un líder, orgulloso, prepotente, vanidoso, impenitente, apasionado, osado. Probablemente sea todo lo anterior y mucho más, la lista de adjetivos puede ser infinita. Despierta admiración como lo hizo Mallory en sus expediciones al Everest allá por los años 20, el magnetismo de su personalidad en incuestionable.
Kasparov lo ha ganado todo, venció a la generación precedente de ajedrecistas, a la suya y a la posterior, lo hizo con cierta facilidad. Sus duelos épicos, fraticidas con Karpov engancharon al ajedrez en los años 80 a un número de seguidores espectacular. Esos “match” despertaron un interés del gran público desconocido desde Bobby Fisher, en España más posiblemente al celebrarse uno de los encuentros en Sevilla.
En esta ocasión nos ofrece un libro con reflexiones sobre ajedrez, estrategia, cálculo, talento, preparación. Analiza las claves del éxito, más buscadas últimamente que la fuente de la eterna juventud, la intuición y
la vida. Garry ha anunciado que va a intentar hacer carrera en política, explica dicho proyecto en un volumen rico en ejemplos: su trayectoria, la extrapolación del pensamiento estratégico en el tablero de los 64 escaques a la Rusia de Puttin no parece sencilla, la situación ni se parece a la del jugador retirado que se convierte en entrenador de éxito.
En cuanto a los contenidos, el libro se lee fácil, cita a políticos, empresarios, artistas y ajedrecistas, y consigue un tono moderado, dentro de la peligrosa sensación de superioridad intelectual que desprenden sus argumentaciones. Kasparov siempre ha sido el número uno en lo que ha hecho, evidentemente ajedrez, probablemente su personalidad condicionada por ello no admite la duda en cuanto a la rigurosidad de sus reflexiones y planteamientos, no considera posible un error por su parte.
Es interesante el ejercicio de autocrítica que realiza sobre su frustrado intento por descomponer la FIDE, y la necesidad de aprender el funcionamiento del mundo político. Con eso y con todo, no parece sencillo avanzar en este terreno.
La vida imita al ajedrez, interesante título, en definitiva una adaptación de la famosa cita de Oscar Wilde: “la vida imita al arte, mucho más que el arte imita a la vida”. El libro es atractivo, divierten las anécdotas, las curiosidades e interioridades del ajedrez. Es sencillo comprobar que su enemistad con Karpov no ha terminado, mientras cualquier otro ajedrecista es tratado como “el genio español Vallejo”, el “gran Anand”, etc, a Karpov lo tutea, sin ningún tipo de tratamiento ni distinción, con mucho respeto, eso sí.
Banda Sonora: Ennio Morricone (Interpretación London Philarmonic Orchestra)
Reparto: Robert DE NIRO, Jeremy IRONS, Aidan QUINN, Liam NEESON
Existen tres motivos insoslayables para sentarse a contemplar esta película: Una fotografía espectacular, con las cataratas de Iguazú en el río Paraná como impactante escenario de la trama;una banda sonora impresionante, con una interpretación del nivel de
la London Philarmocic Orchestra, sobran comentarios; y la profesionalidad y talento de Robert De Niro y Jeremy Irons en los papeles protagonistas.
Rodrigo Mendoza, traficante de esclavos, asesina en duelo a su hermano por una disputa motivada por el amor a la misma mujer. Mendoza, arrepentido, arrastra la pesada carga de la culpa, metáfora emocionantemente recogida, recluido en un convento en Cartagena de Indias. El Padre Gabriel, jesuita y director de la Misión, le muestra el camino de la redención, mediante el trabajo desinteresado de su orden. Mendoza se ordena jesuita y se incorpora al día a día con los indios guaraníes.
La situación europea, equilibrio de poderes entre España, Portugal y el Vaticano, va a determinar la composición y desarrollo de estos territorios. Está en la naturaleza humana la conquista y destrucción, también la culpa sobre las consecuencias por las decisiones tomadas. Éste es el tema central de la cinta.
La trama se basa en una realidad histórica, recogida con bastante fidelidad: a mediados del siglo XVIII en América del Sur, en la frontera entre Paraguay y Brasil, se encontraban los indios guaraníes. La llegada a esos territorios del Imperio Español y el Portugués, sus disputas por estas tierras, produjo dos consecuencias: por un lado, la Orden de los Jesuitas trataron de evangelizar y formar a dichos habitantes en las misiones, por otro lado, el tráfico de esclavos, y la conquista y deshumanización de los territorios.
La película tiene todos esos elementos: El Imperio español, el portugués, el Vaticano en el centro de la toma de decisiones del mundo occidental y, como espectador, afectado, el pueblo indígena. La trama es subyugante, emociona, traslada la incomprensión de los guaraníes hacia el concepto de frontera y posesión del territorio, y las luchas de poder entre portugueses y españoles para controlar las nuevas colonizaciones.
La culpa, vuelve a aparecer, escalofriantemente las escenas finales:
“–Tenemos que trabajar en el mundo, el mundo es así.
- ¡No, nosotros hacemos el mundo así!"
Una película que se ha convertido en un clásico por varios factores, en primer lugar por su maravilloso trabajo técnico a todos los niveles, en segundo lugar, por abordar un tema, la naturaleza humana, absolutamente intemporal, que invita a reflexionar en profundidad.
Un joven marino decide retirarse de la vida del mar sin un motivo claro. Movido por un impulso juvenil, inmaduro, alocado, desembarca, y abandona su trabajo como primer oficial de un barco. Provisionalmente, mientras decide cual será su camino, se instala en un Hogar de Oficiales, residencia donde encuentra al sagaz capitán Giles, y un misterioso mayordomo. Las circunstancias, el azar, la vida le reencuentra con su profesión, y de golpe, sin esperarlo, es nombrado capitán y mando de un barco, su sueño desde que emprendió la aventura del mar.
El libro tiene dos atractivos fundamentales: cómo narra Conrad la pasión por el mundo marítimo, que le llevó a dedicar una buena parte de su vida a esa profesión; por otro lado el paso de la juventud a la madurez, convertido en tema principal de este libro.
Es una novela de aventuras ambientada en los ambientes marinos de la época victoriana. La importancia de la navegación, el prestigio de los marineros, la actividad económica que se desarrollaba a su alrededor queda claramente de manifiesto en
la novela. El
mar, el misterioso mundo marino. Existen profesiones, actividades cuyas particularidades nos resultan atractivas. La mezcla de la aventura, el descubrimiento y el riesgo. La recompensa de la felicidad al tener una meta y llegar a ella nos permite crear héroes y mitos en nuestro ideario. Esto nos mantiene atentos a Juanito Oiarzábal y a sus aventuras por el Himalaya, y nos sujeta a las páginas de las novelas de aventuras marítimas, de piratas y tesoros, y las de hombres que luchan contra el mar y contra sí mismos.
Conrad centra el relato en un tema de gran importancia para cualquier ser humano: el salto de la infancia a la madurez que, a menudo, se produce bruscamente. Un momento, una ocasión, una oportunidad coloca a un joven en un puesto de responsabilidad y tiene que mantener el barco, su barco, a flote y llevarlo a buen puerto.
Es una extraordinaria metáfora de la vida, navegamos sin preocupaciones, aprendiendo un oficio, y de repente, el barco es nuestra vida, y tenemos que llegar a tierra firme. Sin saber cómo ni por qué, alcanzamos nuestros objetivos y seguimos adelante. Las dificultades son innumerables y las ganas de tirar la toalla no faltan. Las ocasiones y los motivos tampoco. La madurez nos impide abandonar la nave y luchamos contra viento y marea para seguir adelante, no es fácil adivinar de donde nos llegan fuerzas para ello.
Gabriel García Márquez es el máximo exponente del boom literario de Latinoamérica en el siglo XX. Premio Nobel de Literatura en el año 1.982, padre del realismo fantástico, cuenta en su obra con clásicos como Cien años de soledad, Crónica de una muerte anunciada o El Coronel no tiene quien le escriba, entre muchos otros. Es un creador de mundos que compiten en realismo con la propia realidad como señalaba Vargas Llosa.
En esta ocasión estamos ante un relato novelado centrado en la vida de Sierva María de Todos los Ángeles, niña de familia noble venida a menos en la América colonial que, mordida por un perro, contrae la rabia. Su padre, despreocupado de ella hasta ese momento, busca una solución para salvar su cuerpo o acaso su alma.
El autor nos anticipa parte del desenlace de la trama en la introducción relatándonos los motivos que le han llevado a escribir sobre el asunto: el vaciado de unas criptas del convento de Santa Clara. García Márquez teje una historia con minuciosidad y detalle, en una época histórica determinante para Latinoamérica con el colonialismo. Como no podía ser de otra manera en el libro aparecen todos los elementos característicos de su prosa: la introducción de lo extraordinario dentro de la normalidad, las descripciones profusas y extraordinarias, la adjetivación, etc.
Es imposible resumir, es absurdo intentarlo, la amplia amalgama de sensaciones, detalles e intensidad que el autor transmite en sus obras. El sentido del ritmo, el amplio vocabulario, que nos manda en numerosas ocasiones al diccionario, las sensaciones todo, es consecuencia de la certera pluma de un genio narrativo.
La novela nos muestra la crudeza de la rabia y las enfermedades, las dificultades sociales y económicas de un territorio colonizado, y las relaciones siempre a flor de piel de los protagonistas. La Iglesia con su poder y su halo perenne de autoridad, los médicos con sus remedios y diagnósticos, ¿estaba realmente enferma Sierva María o era una víctima del entorno en el que había nacido, y, finalmente, la de su padre que trata de expiar la culpa de la desatención, tratando de salvarla a toda costa? Probablemente nada tenga importancia, es una obra de arte literaria que merece la pena ser disfrutada.
Salí el sábado a las 8 de la mañana de casa, y a las 12:30 horas ya habíamos recogido las entradas (
Paco Aguilar , no te olvidaremos). Objetivo Supercopa, Sevilla-Real Madrid, un partido emocionante que rebosa intensidad con independencia de la importancia del encuentro. La Supercopa de España es un torneo oficial, el primero de la temporada y aunque si lo pierdes no pasa nada, todo el mundo quiere ganar. Los nuevos fichajes se quieren lucir, todos luchan por los puestos, y las aficiones quieren ir tocando trofeos, por lo que pueda pasar.
Se estaba de maravilla, 25 grados de temperatura, despejado, sin viento, las condiciones ideales para jugar al fútbol. Por si fuera poco, íbamos a disfrutar de unas localidades extraordinarias. Primera fila en Preferencia, justo detrás del banquillo del Madrid, con el palco a la vista, y el ambiente a tope con la proximidad del Fondo Norte. Llegamos pronto para ver el calentamiento, unas fotos, un bocata, unas pipas y a esperar. El Madrid salió a calentar como siempre, flotando, como diciendo, cuidado que somos el Madrid, y el Sevilla todos los ejercicios en bloque, a tren, un equipo que impresiona desde cualquier punto de vista.
Rápidamente se llenó el Sánchez Pizjuán, con un ambiente inmejorable y el Himno del Sevilla coreado por todo el estadio, cómo han acertado con el mismo, daba pie al espectáculo, todo el mundo a disfrutar. Nos esperaba una afición volcada. 90 minutos animando, cantando y apoyando. Al final del partido apareció un cartel emocionante: Darío Silva: tu puedes, (lo teníamos en la fila de detrás, por cierto).
El Sevilla salió con las revoluciones al máximo, presionando todos juntos, atropellando, agobiando a un Madrid que tenía un atasco en el centro del campo tremendo: Diarra y Gago no daban abasto. Minuto dos, Gago pierde el balón, y en un segundo pum pum pum, Luis Fabiano sólo ante Casillas que salva el 1-0. Vuelven los fantasmas, Iker con brazos extendidos transmitiendo un “ya estamos como siempre”, con la camiseta por fuera, estresado, y esto no había hecho más que empezar.
Otra pérdida de balón Madrid, y Renato deja sólo a Duda que cae en el área, y la pena máxima, más que dudosa,
la transforma Luis Fabiano muy fácil. 1-0, Raúl había perdonado antes un mano a mano con Palop, el fútbol es así. El partido entraba en una fase en la que el Sevilla jugaba a otra velocidad, y eso que tenía muchas bajas. Puerta y Duda se merendaban a Balboa y
Sergio Ramos en una banda, y Alves con Navas mareaban a M.Torres. Duda el mejor del partido.
En la segunda parte todo más o menos igual. El Sevilla se relajó un poquito, y el Madrid lo intentó sin mucha convicción, notando en exceso la ausencia de Van Nistelrooy, nadie parecía capaz de marcar.
La asociación Guti-Robinho dejó algunos detalles de calidad y velocidad, pero no demasiadas ocasiones de gol.
De los nuevos del Madrid poco o nada: Pepe repartió a diestro y siniestro, sin conocimiento, vamos a ver cómo evoluciona, Saviola no pudo, y Balboa no supo, así es muy difícil. La eliminatoria se ponía más que de cara para los andaluces, pero el Madrid salía vivo de un partido duro, difícil e incómodo.
1 - Sevilla FC: Palop; Daniel Alves, Boulahrouz, Dragutinovic, Puerta; Jesús Navas (Maresca, M.75), Martí, Keita, Duda (Capel, M.67); Renato (De Mul, M.57) y Luis Fabiano.
0 - Real Madrid: Casillas;
Sergio Ramos , Pepe, Cannavaro,
Miguel Torres ; Gago (Baptista, M.46), Diarra; Balboa (Saviola, M.63), Guti, Robinho; y Raúl.
Nos encontramos ante un libro de memorias de Günter Grass, galardonado en el año 1.999 con el Premio Nobel de Literatura, y con el Premio Príncipe de Asturias. En él nos encontramos con un relato de su trayectoria vital, que no tiene desperdicio, desde los trece años en la escuela, hasta su madurez como artista.
Grass, alemán, nacido en 1927, saca a la luz, su dura infancia y adolescencia, decisivamente condicionada por uno de los episodios más trascendentes del siglo XX:
la Segunda Guerra Mundial.
Grass, adolescente cuya opinión, probablemente modulada por la infatigable propaganda del régimen dictatorial alemán, parte de un sentimiento nacionalista importante y se alista en el ejército para entrar en combate en las tristemente famosas Waffen-SS, tropas hitlerianas.
Su destino en un grupo de ataque nazi a los 17 años, nos ofrece una visión dura y en primera persona de la terrible confrontación bélica. Grass pasa hambre, aprende a cocinar con medios más que penosos. Relata la aparición de su lado poético, y las dificultades extremas que padece en las maniobras por montes y bosques. Esta dualidad, narrada en tercera persona, nos transmite la sensación en ocasiones que la guerra no iba con él, casi parece un espectador, pero sufriendo y padeciendo sus efectos.
Tras esta dolorosa experiencia, abre los ojos a lo que sucedió, a la historia del conflicto, los objetivos nazis, los métodos de imposición de la fuerza y las ideas del führer. Se arrepiente, escandaliza y muestra una mezcla de sentimientos de indignación: en primer lugar consigo mismo por su corta capacidad de análisis, en segundo lugar con el aparato de propaganda política que bajo la idea “nosotrosnohacemoseso” manejaban a la opinión pública.
Las memorias nos ofrecen, asimismo, aquellos momentos vitales que han inspirado partes de libros, personajes, escenarios, etc. como por ejemplo El tambor de hojalata, obra central del autor.
Posteriormente la trayectoria de Grass continúa, tras la finalización de la guerra: consigue duros trabajos en sectores como la minería, las rocas ornamentales, etc, hasta llegar a París, y el asentamiento definitivo de su vida como escritor, y personal. La segunda parte del libro tiene menos interés: su configuración definitiva como artista y escritor, su consolidación.
El volumen no queda en la autocompasión, tampoco ejerce la autocrítica despiadada, Grass arrastra la carga de la culpa, expiada a través de la literatura y su creación artística. Desde luego, la polémica está servida y en grandes dosis. De un lado los que consideran un acto de valentía innecesario el dar a conocer de modo tan franco este espinoso episodio de su pasado; de otro lado, los que creen imperdonable su pasado, al ser el autor adalid, ariete y altavoz de la cultura y los valores germánicos en el mundo. Quizá, como última hipótesis, ha hecho caja, rentabilizando unos acontecimientos que, antes o después, se iban a conocer.
Guión: Francis Ford COPPOLA y Mario PUZO (novela original “The Godfather”)
Banda Sonora: Nino ROTA
Reparto: Marlon BRANDO, Al PACINO, James CAAN, Robert DUVAL, Diane KEATON, Robert DE NIRO, Andy GARCÍA, Joe MANTEGNA.
Reseñar o comentar una película como “El Padrino” es un ejercicio tan exigente que requiere, previamente, una breve declaración de intenciones. No es el objetivo perseguido aquí realizar un extenso resumen del argumento, ni mucho menos, si acaso daré algunas breves pinceladas, pero poco más. Mi objetivo general para realizar y actualizar este blog fue claro: guardar recuerdos de aquellos libros, películas, obras de teatro, deportes, etc. que haya tenido oportunidad de disfrutar. Aquí, con más motivo, me mantendré firme en la línea marcada, guardar recuerdos.
El Padrino me ha dejado con la boca abierta, siempre me han gustado las películas de mafiosos y aquí he descubierto el porqué de la consideración de este film de Coppola como la fuente eterna de inspiración y culto del género. Su influencia traspasa todas las fronteras: no es que El Padrino se realizara a imagen y semejanza de las mafias italianas, la cosa nostra, es que las familias mafiosas, entusiasmadas con la película, realizaban sus estructuras condicionadas por ella, los capos querían ser El Padrino. “La vida imita al arte mucho más que el arte imita a la vida”, diría Oscar Wilde.
La trilogía narra la evolución de
la familia Corleone , originaria de Corleone, Sicilia. Ésta, una de las grandes familias mafiosas de los Estados Unidos y Europa, trabaja para mantener e incrementar su espacio en el mundo de los negocios americano. Desde luego no es solamente una película sobre la mafia, ni sobre el poder, ni sobre el juego, ni un solo ámbito. Tiene múltiples caras como la vida misma.
Me parece fascinante que un personaje como El Padrino, despierte admiración, respeto y cariño por los espectadores que se sientan a ver
la película. Es un asesino, y un delincuente que utiliza el poder y todos los resortes a su alcance para hacer negocios. Los motivos para esta admiración están muy claros, Don Corleone tiene valores, unos valores muy respetables, y muere y mata por ellos: la familia por encima de todo, es sentimiento universal la intuición por proteger a nuestras familias, el honor, la fidelidad, la lealtad, el compromiso de ayudar a los amigos, no importan los medios. Estos son unos valores superiores y se da la vida o se quita por ellos. Eso es lo que hace digna de admiración la figura del Padrino, tanto Don Vito, como Michael, Brando y Pacino, reflexivos, padre e hijo, preocupados por los suyos, seductores con la cámara, inolvidables.
Marlon Brando realiza una interpretación extraordinaria. No es sencillo encontrar los calificativos adecuados para etiquetarla. Cualquier escena en la que aparece hiela la sangre del espectador, te atrapa, te intimida, es espectacular. Inventa un acento para su interpretación que ha quedado como una marca de identidad de la mafia, mil veces copiado. No se queda atrás Michael, transformado al convertirse en el sucesor, que centrará todo el protagonismo en la segunda y tercera entrega. Pacino maneja todos los tiempos, el universitario tímido e inocente, el que no quiere participar, el comprometido, el líder de la familia, el padrino omnipotente, el enfermo que siente cómo va menguando su energía, Michael Corleone. Coppola advirtió que la saga de El Padrino está basada, esencialmente, en la vida de Michael Corleone, una historia de cómo "un buen hombre se vuelve malvado". Destacable asimismo De Niro, representando a Don Vito en la segunda entrega, papel por el que recibió el Oscar.
El ambiente, la época, la banda sonora, todo inmejorable, una obra de arte que, desde luego ha pasado a
la historia. La representación de la sociedad americana, y la europea, en particular la italiana, el liberalismo americano, la corrupción, y lo que deja entrever pero no enseña. Una película, una trilogía imprescindible, es difícil quedar indiferente ante ella.
Joel Knox, cumplidos los trece años, tras la muerte de su madre, se pone camino hacia el lejano y polvoriento sur para conocer a su padre. El viaje, largo y duro, especialmente para un adolescente que no había salido de Nueva Orleáns, le lleva al sur más duro, a una aislada plantación: el Desembarcadero, un lugar donde conoce una serie de peculiares personajes cercanos a su padre: miss Amy, Randolph, las mellizas Idabel y Florabel, Jesús Fever, centenario, y Zoo, su servicial nieta, así como Little Sunshine.
La búsqueda de su padre va a resultar mucho más difícil y decepcionante de lo previsto, pero Joel, sin intuirlo siquiera, va a obtener mucho más. Desentrañará los misterios de su complicada infancia, y conocerá las posibilidades de la vida: va a dar, sin saberlo, el salto de la adolescencia a
la madurez. El
duro Desembarcadero, polvoriento, aislado, siempre soleado, cruel y asfixiante como la vida misma, es el escenario donde se relacionan los anteriores personajes. La supervivencia y resignación vital son las banderas que ondean en este territorio.
El autor crea un universo extraño, mezcla la cruel y palpable realidad y la fantasía, que desahoga y distrae y quizá permite la vida real. Un ambiente sordo en general, con personajes cuyas vidas son extrañas, difíciles. El amor tormentoso, inestable y adolescente en Idabel, con un carácter extremadamente rebelde, el cariño infinito por
la encantadora Zoo
, la admiración por Jesús Fever, y el cínico primo Randolph, la aparentemente decidida miss Amy, su débil y enfermo padre. Esta amalgama de sentimientos y el bombardeo emocional de todos ellos consiguen en Joel, nuestro protagonista, que el paso de la niñez a la adolescencia y a edad adulta del protagonista sea cuestión de días: el adolescente maduro, o el adulto siquiera púber cohabitan en él desde su llegada al sur.
Capote da muestras en esta, su primera novela, de una capacidad narrativa extraordinaria, que anticipa su más que exitosa trayectoria en la literatura norteamericana del siglo XX.
Aquí consigue transmitirnos el desasosiego, la aspereza y aridez de las tierras de interior del sur de los Estados Unidos de principio de siglo, y las dificultades que atravesó en su desarrollo. El aislamiento que condiciona decisivamente las personalidades de los personajes, los bellos paisajes, áridos en ocasiones, pero motivo de orgullo y compromiso de los habitantes del territorio. El miedo, el amor, los sentimientos. Maneja con desparpajo los tiempos y los elementos en una novela para no perderse.